lunes, 14 de septiembre de 2015

RECONCILIÁNDOME

Sarah Vaughan by Herman Leonard, NYC, 1949.
Yo siempre fui mujer de otoño, nariz de lluvia pegada a la ventana, calles de lluvia sin paraguas, paraguas abiertos a deshora y hojas caducas. Yo siempre fui tronco desnudo delante del espejo, confidente de un sol en retirada que chochea en sus últimos destellos, con la resignación sensata de lo viejo, del reloj que adelanta.

Yo siempre fui mujer de otoño. Dadme un hombre y una estación del año. Dádmelo a él y yo saciada. Dadme el ansiado descenso a los infiernos, amor correspondido entre fogones, jazz -siempre jazz, porque Autumn Leaves ¡Qué coño!- y Vida (o vida-muerte, ya lo sé).


Lo admito, yo siempre fui mujer de otoño, loba de manada de tres, de dos, no busco conclusiones ni promesas, tampoco busco historias que contarme, me explotan cada día en las narices, las miro, las retengo, desdibujo, mezclo en la batidora...


¿yo?


poeta.

Myriam M.

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