lunes, 24 de agosto de 2015

C'est la vie

  La dénonciation (1)


A veces el deseo le caía por las piernas. Era algo casi físico, real… Una fuerza telúrica que le salía del sexo y se expandía por todas partes, también hacia arriba, hacia el pecho, por los brazos, la nuca, las orejas, la boca, los pezones. Ella cerraba los ojos.

Vivir con ese deseo punzante era delicioso. No apagarlo. No satisfacerlo. No dejarlo salir… Retenerlo para vibrar al máximo, para escribir historias. "Las locas de la escritura somos así", emulaba a Marguerite

Entonces acariciaba su colección de vinilos de Jazz a palma abierta. Los dejaba crujir, los olía y se multiplicaban los placeres. Fetichismo puro y del bueno el de Morgana.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Love me Two Times


Free Love- Robert Altman


Se nella montagna
vi è chi guarda e chi sogghigna, non è per niente ch ‘io
cado ai piedi del primo venuto.[1]
AMELIA ROSELLI

No somos tinieblas. Me repito la frase mentalmente una y otra vez. No somos tinieblas. Before you slip into unconsciousness. I'd like to have another kiss. De nuevo los Doors. Peter canta. Another flashing chance at bliss. Another kiss. Agradezco la impulsividad de sus dedos de bajista. Su afición patológica al número dos. Dos cervezas. Dos mensajes. Su cuerpo alargado de aprendiz de jirafa. Dos orgasmos. Dos polvos. Enclose me in your gentle rain. Lo veo escondido en mi regazo. Dos pezones. Dos muslos. When we get back, I'll drop a line. Su boca enorme de lactante maduro. Pruebo a introducir de un golpe los cinco dedos. Los deslizo por el vientre. Los sitúo sobre mi sexo junto a los suyos. Le pido disculpas a propósito. Ríe. Abre y cierra sus ojos bicolor. Hoy me han parecido verdes.

lunes, 17 de agosto de 2015

El beso de Lilith




"From Here to Eternity"(1)

Lo recuerdo tan bien. Tenía trece años. Nos estrenábamos una amiga de mi prima y yo. Un bar de moda entre adolescentes, los pertinentes sillones, aquel chico alto del instituto, esos ojos verdes… Yo supe besar a la primera. No había tenido que practicar nada. Me desenvolvía entre lenguas como si lo hubiera hecho toda la vida. Hay quienes nacemos para el amor y quienes nacemos para besar ¡Cuánto he besado en estos años! No puedo recordar algunos, pero otros sí, otros muchos sí, porque dejaron huella. Algunos por lo tímido, otros por lo voraces, algunos por la lengua de serpiente, otros por atravesarme el paladar; unos por besar despacio, otros por besar deprisa, otros por el dolor de tres día de aquellas barbas incipientes mal afeitadas; unos por lo recatado, otros por lo húmedo.

miércoles, 5 de agosto de 2015

HEDONIA



“Holy the groaning saxophone! Holy the bop
apocalypse! Holy the jazzbands marijuana
hipsters peace & junk & drums!”
Allen Ginsberg

Ser amante de una banda de Jazz no era nada extraño en aquellos días. Pero ser la amante de una banda de Jazz, con todos sus integrantes y todos sus instrumentos, era casi un acto de adoración pagana a una especie de dios en vías de extinción. Como músicos, diría más, como hombres, uno a uno, en solitario, todos eran amantes sensuales, creativos y autosuficientes. Como grupo, tanto al actuar como en el sexo, todos se fusionaban sin perder la identidad: eran grandes hedonistas, dispuestos a compartir (a base de notas o de clímax jazzístico) su placer por vivir.

La banda, mi banda, que no tenía nombre, estaba formada por ocho instrumentos: dos guitarras (una con slide), un bajo, una trompeta, un saxo, un piano, una batería y una voz. En cuanto a los hombres que se escondían detrás de cada uno de estos instrumentos (de los cuales habían aprendido la manera de hacerme el amor) estaban: Jimmy, el guitarrista anglosajón, cuyos dedos recorrían con una precisión infernal mi espalda, mientras arqueaba la cabeza y fijaba la vista, obsesivamente, en mi piel bajo sus manos;  Mitsos, griego, el otro guitarrista, adicto al slide y a deslizar el frío del metal sobre mi clítoris, a la vez que me besaba escondido detrás de su sombrero de ala negro; Matías, el bajista argentino que me tensaba el cuerpo, estirando de la nuca y las nalgas, para presionar después sus dedos con firmeza sobre mi carne indócil, mientras decía que con la cabeza; Ibrahim, el trompetista cubano que gustaba de apretar con fuerza sus labios carnosos de hombre negro contra mi ombligo, mientras soplaba extático, con los ojos cerrados e hinchando sus mofletes, antes de deslizar su potente boca más allá; Josuah, el australiano adicto al falo amarillo, huido de Melbourne por amor, que siempre atrapaba uno de mis pezones entre sus labios y bizqueaba los ojos, mirándose la nariz, mientras movía (como un poseso y sin perder el ritmo) las dos manos y la delicada pelvis; John, el pianista mulato, oriundo de Nueva Orleáns, que me sonreía durante horas con sus dientes blanquísimos, y al que le gustaba que me sentara sobre él en la banqueta cuadrada y le cabalgara, mientras seguía acariciando las teclas del piano, con las dos manos, sin parar de tocar, ni siquiera cuando alcanzaba el orgasmo; Marc, el batería catalán que siempre me pedía que le dejase golpear con las baquetas mi generoso trasero delante del espejo, mientras se mordía el labio inferior y ponía la misma cara de vicio que cuando follábamos; y, por último, Reinaldo, el solista brasileño guapísimo, al que le gustaba cantar What a Wonderful World  con la cabeza hundida entre mis piernas, para soltar después un buen número de deliciosas sílabas sin sentido en mis hiperbesados oídos femeninos...


Lo mejor, verlos actuar a todos juntos, tocando una canción orgásmica como Caravan, mientras una (sintiéndose la más diosa del antro) se imaginaba tumbada boca abajo, vestida únicamente con sus armas de Musa (las botas negras, los guantes y las medias de red), esperando la llegada de todos sus tentáculos, y disfrutando de ser, como bien dice mi amiga Betibú, una blue note  en esto del Jazz...

MYRIAM M-

Hedonia forma parte de un libro ilustrado de relatos para adultos que fue finalista de los premios Junceda. Es un proyecto realizado junto al ilustrador Negrescolor. Si quieres adquirir tu ejemplar, ya quedan muy pocos, puedes hacerlo aquí o escribiendo un e-mail a elguantenegro@gmail.com.




HEDONIA ¡Oferta PRIMAVERA!