viernes, 17 de julio de 2015

FLAMENCOJAZZ



 Robert Mapplethorpe

Odio a Peter. Odio a Peter con la misma desesperación con la que le abro mis piernas desde hace más de un año. Con la misma ansiedad con la que engullo su sexo hasta la asfixia. Con la misma frustración con la que lo deseo por encima de todo. Con el mismo desprecio. Con el mismo vacío. Con la misma gratitud.


Odio a Peter. Odio al Peter esquizofrénico que no sabe lo que quiere. Al Peter inmaduro que ha vuelto a dormirse a mi lado. Al Peter acróbata en el lecho y equilibrista en la vida. Al Peter polígamo sin convicción. Al gusano de Peter. Con sus preguntas retóricas inadecuadas. Con sus sarcasmos y sus adivinanzas. Al gusano de Peter.

Odio a Peter desde la noche en que lo conocí. Al Peter subido conmigo en el columpio. Al Peter bailando flamenco. Al Peter agrio como el whisky. Al Peter que me sé de memoria. Al Peter que me hace gritar. Al Peter de siempre o de nunca. Al Peter que beso una y otra vez. Al Peter que olvido una y otra vez. Al Peter en pleno ataque de celos. Al Peter que no me comprende. Al Peter que yo no comprendo. A la ausencia de Peter.

Odio a Peter nadando en mi bañera. Odio a Peter preparándome el desayuno. Odio a Peter follándome en la playa. Odio a Peter besándome el sexo. Odio a Peter corriéndose ante el espejo. Odio a Peter clavándose en mis uñas. Odio... la soga de Peter.

Los aullidos eternos de Peter los odio. Los abrazos eternos de Peter los odio. Y los silencios de Peter. Y los ladridos de Peter. Y los fluidos de Peter. Y sus nalgas de atleta. Y sus polvos de tres horas. Y su miedo... Y a Peter. Y a todo lo que es Peter. Con la misma frustración con la que lo deseo por encima de todo. Por encima de todos.

Myriam M.

Pd: donde dice "odio" pongan "amo" que sólo hay un paso entre odio y deseo, o quizás medio.




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